
El oro se encuentra en un proceso de reajuste macroeconómico donde el riesgo geopolítico ya no se interpreta de forma aislada. El conflicto entre EE.UU. e Irán continúa tensionando los mercados energéticos, con disrupciones persistentes en el Estrecho de Ormuz y el petróleo nuevamente en niveles elevados tras desvanecerse el alivio inicial.
El mercado está internalizando este shock a través de su impacto en inflación y política monetaria. El encarecimiento de la energía ha elevado las expectativas de presiones inflacionarias más persistentes, lo que retrasa los recortes de tasas y endurece las condiciones financieras. En este contexto, el oro deja de comportarse como cobertura directa del riesgo y pasa a reflejar un entorno de tasas más altas por más tiempo.

La dinámica de tasas reales sigue siendo el principal driver del precio del oro. Al no generar rendimiento, el metal es altamente sensible al aumento del costo de oportunidad, el cual se ha intensificado con el repunte reciente en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense.
A esto se suma un dólar fortalecido en un entorno de apetito por riesgo frágil. La demanda por liquidez en dólares encarece el precio spot del oro para inversionistas fuera de EE.UU., limitando su atractivo global y reforzando la presión bajista sobre el XAU/USD.
El factor de posicionamiento también ha amplificado los movimientos recientes. Tras un 2025 de fuerte rally —impulsado por flujos hacia ETFs y compras récord de bancos centrales— el oro se encontraba ampliamente sobreponderado. Esto ha derivado en ventas tácticas, donde los inversionistas liquidan posiciones para cubrir pérdidas o necesidades de liquidez en otros activos.

El comportamiento actual del oro no es inusual en contextos de shocks energéticos. En una primera fase, donde dominan inflación y tasas elevadas, el metal tiende a debilitarse. Sin embargo, en una segunda etapa —cuando el deterioro del crecimiento gana protagonismo— el oro suele recuperar tracción al anticipar un cambio en la política monetaria.
Este patrón se ha observado en episodios como la crisis del petróleo de 1978 y la crisis financiera de 2008, donde el oro inicialmente cedió antes de consolidar movimientos alcistas más sostenidos.

Desde la perspectiva técnica, el XAU/USD muestra un cambio relevante tras romper su directriz alcista y situarse por debajo de medias clave, lo que sugiere el inicio de una fase correctiva.
Los niveles actuales configuran un sesgo bajista mientras no se recuperen resistencias:
El RSI en niveles de sobreventa (~27) sugiere la posibilidad de rebotes técnicos de corto plazo. No obstante, mientras el precio no recupere zonas de resistencia relevantes, estos movimientos podrían interpretarse como correcciones dentro de una tendencia bajista dominante.
En términos estratégicos, el mercado favorece posiciones cortas en rebotes hacia resistencia, con una gestión prudente en zonas de soporte.

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