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AMD cerró el primer trimestre con ingresos de US$10.253 millones, un crecimiento interanual de 38% impulsado principalmente por centros de datos, segmento que alcanzó US$5.800 millones con un avance de 57%. Para el segundo trimestre la compañía proyectó US$11.200 millones (+/- US$300 millones), un margen bruto cercano a 56% y un avance trimestral de 9,2%; el consenso se ubica levemente por encima, en torno a US$11.300 millones. Dentro de esa cifra, se espera que centros de datos aporte US$6.600 millones, con US$3.630 millones provenientes de procesadores para servidores, US$2.750 millones de aceleradores de inteligencia artificial y US$284 millones de FPGA.

La fortaleza de EPYC frente a Intel sigue siendo la primera variable a confirmar: el crecimiento del trimestre anterior estuvo respaldado por mayor participación de mercado en la nube y en aplicaciones empresariales, y el reciente desempeño del negocio de centros de datos de Intel es una lectura favorable para la demanda agregada, aunque también anticipa una competencia en CPU que seguirá siendo intensa. Para los demás segmentos, el mercado anticipa cerca de US$3.000 millones en Client, US$780 millones en Gaming y US$960 millones en Embedded. El potencial de los acuerdos con Meta, OpenAI y Anthropic podría llevar la utilidad por acción hacia niveles cercanos a US$19 en 2027 y US$27,57 en 2028, por encima de las estimaciones más conservadoras del mercado.
El segundo elemento, y probablemente el más determinante, es la recuperación de los aceleradores Instinct. Durante el primer trimestre, el negocio de GPU para centros de datos estuvo condicionado por la transición de productos destinados a China, mientras el crecimiento quedó liderado por CPU. El mercado necesitará confirmar que las ventas de aceleradores volvieron a crecer a doble dígito de forma secuencial, sin depender exclusivamente de EPYC; un resultado de centros de datos cercano o superior a US$6.600 millones, con contribución equilibrada entre CPU y GPU, tendría una calidad muy superior a una sorpresa apoyada solo en procesadores tradicionales.
AMD ya informó que Helios se encuentra en producción, con primeros envíos hacia fines del tercer trimestre. La plataforma integra 72 aceleradores MI455X, 18 procesadores EPYC Venice, redes Pensando y el software ROCm, y la compañía sostiene que puede ofrecer hasta 30% más tokens de inferencia por dólar que sus competidores. OpenAI espera comenzar a utilizar estos sistemas en el cuarto trimestre y acelerar despliegues en 2027, mientras Meta ya valida cargas de trabajo sobre Helios.
Los márgenes serán otra prueba clave: tanto la compañía como el consenso esperan un margen bruto cercano a 56%. Un resultado superior sugeriría que el crecimiento de EPYC compensa los costos iniciales de memoria HBM, empaquetado avanzado y sistemas a escala rack; un margen inferior apuntaría a una combinación menos favorable o mayores costos de componentes.

Fuera de centros de datos, el panorama es más moderado: Client debería beneficiarse de ganancias de participación de Ryzen y mejor mezcla de productos, aunque el alza en precios de memoria podría afectar demanda y estacionalidad en la segunda mitad del año. Estos segmentos no determinarán por sí solos la reacción de la acción, pero una desaceleración más profunda elevaría la dependencia de AMD del ciclo de inversión en inteligencia artificial. En definitiva, la reacción dependerá de que se confirmen los envíos de Helios, una aceleración más marcada en el cuarto trimestre y una guía que supere de forma convincente los cerca de US$12.500 millones actualmente esperados para el próximo período.
Desde la perspectiva técnica, AMD atraviesa una corrección de corto plazo dentro de una estructura de fondo todavía constructiva. El precio, en 482,48 USD, cotiza por debajo de la media móvil exponencial (EMA) de 10 días (489,40), la de 21 días (502,45) y la media móvil simple (SMA) de 50 días (512,91), lo que mantiene un sesgo bajista inmediato. El RSI en 46,31 refleja un impulso neutral-débil, mientras el ADX en 14,29 indica poca fuerza tendencial y eleva la probabilidad de consolidación.
La primera zona de resistencia se ubica entre 489 y 503 USD; una superación con cierre diario abriría espacio hacia 513 y luego hacia 530-550 USD. Una entrada alcista prudente requeriría recuperación confirmada de 503-513 USD, con protección bajo 489 USD, mientras una alternativa más agresiva sería buscar rebotes sobre 455-460 USD ante un rechazo comprador claro.
El soporte crítico se ubica en 432-433 USD, correspondiente al retroceso de Fibonacci del 61,8%; su pérdida favorecería caídas hacia 386,53 USD. Una ruptura de 455 USD sería una señal defensiva, y bajo 432 USD el deterioro técnico sería considerable.
Con EPYC como motor confirmado y Instinct/Helios aún por demostrarse, la previa resultados AMD 2T26 mantiene un sesgo neutral: la tesis estructural frente a Nvidia depende de que se cumplan los envíos de Helios y una guía por sobre los US$12.500 millones esperados, mientras el cuadro técnico de corto plazo exige recuperar 503-513 USD o defender el soporte de 432-433 USD para despejar el sesgo bajista inmediato.
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