
La próxima temporada de resultados en Estados Unidos comienza tras uno de los períodos de presentación de informes corporativos más sólidos de los últimos años. Las empresas estadounidenses volvieron a mostrar un crecimiento notable, ya que más de tres cuartas partes de las compañías del S&P 500 superaron las expectativas de resultados de los analistas y, lo que es más importante, lo hicieron por un margen mayor que los promedios históricos. La solidez de esas sorpresas ayudó a reforzar el repunte de las acciones, lo que alivió el temor de que la desaceleración económica, las altas tasas de interés y la inflación afectaran de forma significativa la rentabilidad corporativa.
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El impacto positivo en los resultados se hizo evidente entre los Siete Magníficos, donde seis de las siete compañías superaron las ya elevadas expectativas de ingresos. Nvidia lideró el grupo con ingresos que superaron el consenso por más del 3 %, seguida por Alphabet y Amazon, respectivamente. Microsoft y Apple también superaron cómodamente las expectativas, mientras que Meta ofreció otro sólido resultado positivo. Tesla se destacó como el único miembro del grupo que no alcanzó las estimaciones de ingresos, aunque de manera marginal, por alrededor del 1 %. En conjunto, los Siete Magníficos generaron más de 645 000 millones de dólares en ingresos trimestrales mientras continuaban superando las ya altas expectativas. Esto respaldó la confianza de los inversionistas en el gasto de capital y demostró que las compañías tecnológicas más grandes siguen siendo el motor principal del crecimiento de las ganancias corporativas en Estados Unidos.

La tecnología se mantuvo como la clara protagonista, ya que estas compañías en el centro del ecosistema de la IA entregaron de manera constante un crecimiento de ganancias excepcional, márgenes sólidos y proyecciones futuras robustas, lo que generó en los inversionistas una confianza cada vez mayor en que la IA se traduce en un rendimiento financiero tangible. El resultado colectivo del primer trimestre representó otro período en el que las revisiones de ganancias subieron, las valoraciones se expandieron aún más y los índices bursátiles de Estados Unidos alcanzaron sus máximos históricos.

La inteligencia artificial sigue siendo el motor individual más importante de los resultados corporativos y del liderazgo en el mercado de acciones. Lo que inicialmente comenzó como una historia de semiconductores evolucionó hacia un ciclo de inversión mucho más amplio que abarca la computación en la nube, la infraestructura, el software empresarial, la ciberseguridad y la infraestructura digital. Las compañías que abastecen al ecosistema de la IA continúan beneficiándose de una demanda excepcionalmente sólida, a medida que los proveedores de nube a hiperescala comprometen cientos de miles de millones de dólares para expandir la capacidad de la IA en los próximos años.
Los planes de gasto de capital entre las compañías tecnológicas más grandes se mantienen agresivos, lo que respalda el crecimiento de los ingresos no solo para los fabricantes de semiconductores, sino cada vez más para los negocios posicionados a lo largo de la cadena de suministro de IA en general. Este gasto alimenta su propio crecimiento, ya que la inversión de los proveedores a hiperescala genera un crecimiento de las ganancias en los fabricantes de chips, proveedores de redes, desarrolladores de software y compañías de infraestructura en la nube.
Sin embargo, las expectativas de los inversionistas han cambiado y ya no se limitan a recompensar a las compañías por el simple hecho de hablar de estrategias de IA. Los inversionistas esperan resultados medibles mediante la aceleración del crecimiento de los ingresos, la expansión de los márgenes, la mejora del flujo de caja y la evidencia de que la inversión en IA genera rendimientos comercialmente viables. Este aspecto en particular otorga una mayor importancia a los comentarios de la gerencia sobre el gasto de capital comprometido, y tiene el potencial de traducirse en una reacción negativa de las acciones si no logran responder a las preguntas de los analistas sobre la viabilidad.
Quizás la tendencia emergente más significativa que se está observando en esta temporada de presentación de resultados sea la naturaleza del debate en el mercado. Al principio del repunte, los inversionistas cuestionaban si los fundamentos corporativos podían justificar las valoraciones cada vez más altas de las acciones. Tras varios trimestres consecutivos de resultados mejores de lo esperado, el debate ha cambiado notablemente. Hoy en día, el tema no es tanto si los resultados respaldan las valoraciones actuales, sino en qué medida el impulso del mercado se debe ahora al posicionamiento y a la estructura del mercado, más que únicamente a los fundamentos.
Sin duda, los sólidos resultados corporativos siguen siendo la base del mercado alcista. Sin embargo, los flujos de capital hacia los instrumentos de inversión pasiva, las estrategias de trading sistemáticas, la mayor participación de los inversionistas minoristas y el posicionamiento en un número relativamente reducido de compañías tecnológicas de megacapitalización han amplificado los movimientos de los precios más allá de lo que los resultados financieros por sí solos podrían explicar.

Irónicamente, el éxito del trimestre pasado ha hecho que esta temporada de resultados sea considerablemente más desafiante. Los analistas han ido revisando al alza de manera constante sus pronósticos de resultados tras meses de sorpresas positivas, mientras que, al mismo tiempo, los mercados bursátiles han elevado aún más los múltiplos de valoración por encima de los promedios a largo plazo. Por lo tanto, las compañías presentarán sus resultados ante expectativas significativamente más exigentes que las que tenían hace unos trimestres.
La historia demuestra que las reacciones del precio de las acciones dependen menos de si las compañías cumplen con los pronósticos del consenso y más de si superan las expectativas que ya reflejan las valoraciones. El último trimestre demostró claramente esta dinámica: dado que más de tres cuartas partes de las compañías del SPX superaron las expectativas y presentaron proyecciones sólidas, los inversionistas han redefinido de hecho el punto de referencia del éxito. Los mercados prevén ahora que los líderes del sector de la IA seguirán registrando un crecimiento excepcional y que las compañías tendrán que ofrecer una serie de resultados sorprendentemente positivos, al tiempo que mantienen unas proyecciones optimistas, para justificar que continúe el repunte de las acciones.
En consecuencia, esto resalta la importancia de las proyecciones prospectivas; los comentarios de la gerencia sobre el gasto en IA, la demanda empresarial, el poder de fijación de precios, la actividad de los clientes y los planes de gastos de capital hasta el 2027 podrían, en última instancia, terminar siendo más influyentes que las cifras trimestrales reportadas.
Para que un mercado alcista sea sostenible, es necesario que haya una participación más amplia en todos los sectores, en lugar de depender de un grupo relativamente pequeño de compañías líderes en tecnología. Por lo tanto, los sectores financiero, industrial, de salud y de consumo proporcionarán información valiosa para determinar si la dinámica de los resultados corporativos se está generalizando.
Los principales bancos de Estados Unidos, que presentan sus resultados a principios de la temporada, ofrecerán una visión preliminar de la calidad crediticia, el gasto de los consumidores, el crecimiento de los préstamos, la aceleración de la actividad en banca de inversión y la confianza empresarial. Mientras tanto, las compañías industriales revelarán el estado de la demanda fuera del ecosistema de la IA, mientras que las empresas orientadas al consumidor ayudarán a determinar si los hogares siguen absorbiendo los altos costos de los préstamos sin una reducción notable del gasto. Una mayor contribución de sectores distintos al tecnológico reforzaría la confianza en que el actual ciclo de resultados se está ampliando y se está volviendo más resistente.
Es probable que esta temporada de presentación de resultados también ponga de manifiesto una divergencia más marcada entre las compañías capaces de generar crecimiento en sus resultados y aquellas que tienen dificultades para justificar sus elevadas valoraciones. Durante el año pasado, los mercados recompensaron de manera generalizada a las compañías asociadas con la temática de la IA. De aquí en adelante, es probable que los inversionistas se vuelvan más selectivos y distingan entre las empresas que generan una aceleración real de los resultados y aquellas que se benefician principalmente de un clima de optimismo y un posicionamiento favorable.
Por consiguiente, las reacciones posteriores a los resultados pueden volverse más pronunciadas. Es probable que las compañías que combinen sólidos resultados financieros con proyecciones constructivas y pruebas de la monetización de la IA sigan siendo líderes del mercado. Por otra parte, las empresas que no cumplan con las expectativas en materia de crecimiento, márgenes o proyecciones futuras podrían enfrentar caídas desproporcionadamente bruscas en el precio de sus acciones, dadas las elevadas expectativas que ya se reflejan en las valoraciones.
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