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El precio del oro enfrenta una renovada presión bajista durante la jornada, en un contexto donde la persistencia inflacionaria y las expectativas de un mayor endurecimiento monetario en EE.UU. continúan contrarrestando los factores estructurales que respaldan al metal. Tras alcanzar máximos históricos a comienzos de año, el oro ha experimentado una corrección significativa, reflejando el creciente costo de oportunidad de mantener activos que no generan intereses.
El principal catalizador de la sesión ha sido la publicación del índice de precios al consumidor (IPC) de septiembre en EE.UU., que registró un aumento mensual de 0,6%, su mayor avance en cinco meses. Si bien el encarecimiento de los combustibles explicó una parte importante del incremento, la inflación subyacente también superó las expectativas, reforzando las preocupaciones sobre la persistencia de las presiones inflacionarias.

Este escenario ha reactivado las apuestas por nuevas alzas de tasas de interés por parte de la Reserva Federal, que en septiembre ya había realizado su primer incremento desde 2023. Actualmente, los mercados asignan una probabilidad superior a 50% a un nuevo ajuste durante octubre, mientras descuentan endurecimientos adicionales hacia abril de 2027.

Este cambio en las expectativas monetarias constituye el principal obstáculo para el precio del oro. El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano, particularmente en términos reales, incrementa el atractivo relativo de los instrumentos de renta fija frente a un activo que no genera intereses. Paralelamente, el fortalecimiento del dólar encarece el metal para los compradores internacionales, amplificando las presiones bajistas.

Aunque algunos funcionarios de la Fed han señalado que todavía existe margen para evaluar nuevos antecedentes antes de modificar nuevamente las tasas, la aceleración inflacionaria reduce el espacio para adoptar una postura menos restrictiva. El deterioro del panorama inflacionario también se extiende más allá de EE.UU. En Europa, autoridades del Banco Central Europeo han advertido sobre la posibilidad de nuevos incrementos de tasas ante presiones persistentes sobre los precios, mientras que el Banco de Inglaterra mantiene una postura comparativamente más cautelosa.

La situación geopolítica añade una complejidad particular al precio del oro. El conflicto entre EE.UU. e Irán, que inicialmente impulsó la demanda de refugio, ha evolucionado hacia un escenario de tregua frágil y episodios recurrentes de tensión en Medio Oriente. Los recientes ataques contra infraestructura energética y las amenazas sobre las rutas marítimas mantienen al petróleo Brent cerca de los US$106 por barril, alimentando nuevas preocupaciones inflacionarias. Paradójicamente, estos acontecimientos pueden resultar negativos para el oro cuando el impacto del encarecimiento energético sobre las expectativas de tasas supera el impulso proveniente de la demanda defensiva.
Sin embargo, los fundamentos estructurales del mercado aurífero continúan ofreciendo respaldo. La acumulación de reservas por parte de los bancos centrales permanece como una de las principales fuentes de demanda, impulsada por estrategias de diversificación y reducción de exposición al dólar.
A ello se suma una demanda de inversión que, pese a la reciente corrección, ha mostrado señales de resiliencia. Los ETF de oro, fondos cotizados respaldados por oro físico, registraron entradas cercanas a US$10.000 millones durante septiembre, llevando los flujos acumulados del tercer trimestre a aproximadamente US$31.000 millones.

Estas cifras sugieren que los inversionistas institucionales mantienen interés en el metal como instrumento de diversificación, aunque un escenario prolongado de tasas reales elevadas podría comprometer la continuidad de estas entradas. Asimismo, el deterioro de las perspectivas fiscales internacionales, reflejado en el creciente endeudamiento de las principales economías desarrolladas, refuerza el atractivo del oro como reserva de valor de largo plazo, aunque también puede presionar al alza las tasas soberanas y afectar negativamente su desempeño inmediato.
Desde la perspectiva técnica, el precio del oro mantiene un sesgo bajista, cotizando en USD 4.090,86, por debajo de sus medias móviles EMA 10 (4.157), EMA 21 (4.205) y SMA 50 (4.336), cuya alineación confirma el deterioro de la tendencia. El RSI en 38,03 refleja debilidad compradora, aunque todavía sin alcanzar condiciones de sobreventa, mientras que el ADX en 20,05 evidencia una tendencia de escasa fortaleza, aumentando el riesgo de movimientos laterales y rebotes técnicos.
La estructura de máximos descendentes y la pérdida del soporte de USD 4.115 favorecen la continuidad de las presiones vendedoras. El nivel decisivo se encuentra en USD 4.030: una ruptura confirmada mediante cierre diario elevaría la probabilidad de extensión bajista hacia USD 3.925, especialmente si el ADX supera 25. En este escenario, eventuales rebotes hacia USD 4.157–4.205 podrían ofrecer oportunidades de venta, con invalidación por encima de USD 4.243.

Por el contrario, una defensa efectiva de USD 4.030, acompañada de recuperación del RSI y cierres sobre USD 4.157, habilitaría entradas compradoras tácticas con objetivos en USD 4.205 y 4.243, manteniendo una salida defensiva ante la pérdida del soporte.
De cara a las próximas sesiones, la trayectoria del precio del oro dependerá fundamentalmente de la evolución de la inflación estadounidense, las expectativas sobre la Reserva Federal y el comportamiento del dólar y los rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano. Una persistencia de las presiones inflacionarias, acompañada de nuevos ajustes monetarios, podría prolongar la corrección, especialmente si coincide con una moderación de los riesgos geopolíticos o salidas de los fondos de inversión. Por el contrario, señales de estabilización inflacionaria, menores rendimientos reales o una renovada búsqueda de refugio podrían favorecer una recuperación.
El escenario bajista presenta actualmente mayor probabilidad relativa, aunque la debilidad del ADX impide asignar porcentajes confiables. Una recuperación sostenida sobre USD 4.243 comenzaría a neutralizar esta perspectiva. En este contexto, el mercado continúa enfrentando una tensión entre factores cíclicos desfavorables y soportes estructurales que permanecen vigentes, por lo que la evolución de las condiciones monetarias será determinante para establecer si la debilidad reciente representa un ajuste transitorio o una fase correctiva más prolongada.
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