
El 2026 recién comienza y la plata ya acumula un retorno de 30% en lo que va del año, una dinámica que ha captado la atención de numerosos inversionistas, especialmente tras el alza cercana a 148% registrada durante 2025. El movimiento observado en las primeras semanas del año refleja una combinación de mayor apetito por activos de refugio financiero —en particular luego de la intensificación de las tensiones políticas y comerciales entre EE.UU. y Europa— junto con la expectativa de menores tasas de interés por parte de la Fed, en un contexto donde la fortaleza institucional del banco central estadounidense ha sido puesta en entredicho tras los reiterados ataques de la administración Trump contra su presidente, Jerome Powell, y otros miembros del directorio.

Sin embargo, existen otros factores que han contribuido a amplificar los movimientos de precios. En primer lugar, destaca que la plata se encuentra incluida en la “Lista de Minerales Críticos” de EE.UU. y, en teoría, es elegible para aranceles de hasta 50%. Aun cuando ese riesgo no se ha materializado plenamente, su sola presencia impulsó la demanda del metal en EE.UU. a comienzos de 2025, reduciendo de forma significativa los inventarios disponibles en Londres, mercado clave para la formación de precios.
Este escenario vuelve al mercado especialmente sensible a los flujos de capital, intensificando la velocidad de los movimientos. El mecanismo es relativamente simple: cuando los inventarios disponibles son bajos, cualquier aumento adicional de la demanda debe ser compensado rápidamente mediante ajustes de precios. Como muestra el gráfico, en condiciones normales un incremento de 1.000 toneladas en la demanda neta de plata tiende a presionar el precio al alza en torno a 1,5%. En el entorno actual, sin embargo, esa sensibilidad ha aumentado hasta cerca de 6%, lo que explica por qué la reacción de los precios frente a shocks de demanda ha sido considerablemente más violenta.

Asimismo, para gestionar esta escasez de inventarios, varios inversionistas han recurrido al mercado de leasing, donde tenedores de plata prestan el metal a cambio de una tasa. El fuerte incremento de estos lease rates constituye una señal adicional de estrechez de corto plazo en el mercado físico.
A este panorama se suma un nuevo factor disruptivo proveniente de China, que ha introducido restricciones a la exportación de plata a partir de este año. Esta medida podría fragmentar aún más el mercado, reducir la liquidez disponible y amplificar la volatilidad de los precios.
Desde una perspectiva técnica, la plata mantiene una tendencia alcista sólida, habiendo alcanzado recientemente un máximo en torno a los USD 95. Si bien el sesgo de largo plazo sigue siendo claramente positivo, las señales técnicas sugieren que un retroceso de corto plazo es cada vez más probable. El precio se encuentra ampliamente por encima de sus promedios móviles, cotizando cerca de 13% sobre la EMA de 21 días (USD 82,22) y alrededor de 4,5% por encima de la EMA de 10 días (USD 88,93), lo que indica una condición de sobreextensión. En paralelo, el RSI se sitúa en torno a 69,87, justo por debajo del umbral de sobrecompra, sugiriendo que el impulso alcista podría estar perdiendo fuerza. Un rechazo en la zona de resistencia entre USD 93,61 y USD 95,00 refuerza la probabilidad de una corrección de corto plazo.

En cuanto a los niveles a monitorear, los soportes clave se ubican en la EMA de 10 días, en torno a USD 88,93, y en la zona horizontal cercana a USD 87,12. Un retroceso más profundo podría encontrar demanda cerca de la EMA de 21 días, en USD 82,22, un nivel que sería consistente con una corrección saludable dentro de una tendencia alcista. Si esa zona llegara a ceder, no se descarta una corrección de mayor magnitud hacia el rango entre USD 76,43 y USD 81,29. Por el lado positivo, una ruptura clara y sostenida por encima de los USD 95 podría abrir el camino hacia la marca psicológica de los USD 100.
La plata mantiene un sesgo estructuralmente alcista, apoyado en una oferta física ajustada y en un entorno macro que sigue favoreciendo a los metales preciosos. Sin embargo, la magnitud del rally reciente y la sobreextensión técnica sugieren que el mercado podría atravesar una fase de corrección o consolidación de corto plazo antes de retomar la tendencia principal.
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