La semana pasada, el oro continuó cotizando dentro del rango de los 4.000-4.200 dólares. La relajación de las tensiones en Oriente Medio contribuyó a moderar los precios del petróleo, mientras los mercados continuaban reajustando sus expectativas sobre la trayectoria de los tipos de interés de la Fed. En medio de este tira y afloja entre alcistas y bajistas, el oro se mantuvo prácticamente lateral.
Esta semana, la atención estará puesta en la decisión de tipos del FOMC, la rueda de prensa de Warsh y la evolución de la situación en Oriente Medio. Con varios eventos de riesgo coincidiendo al mismo tiempo, es posible que en los próximos días obtengamos finalmente una respuesta a la pregunta de si el oro puede romper su actual patrón de consolidación.
En el gráfico diario del XAUUSD, el oro continúa en fase de consolidación, aunque el equilibrio de fuerzas dentro del rango ha cambiado notablemente durante las últimas sesiones.
Durante la primera mitad de la semana pasada, unos datos de inflación de junio en Estados Unidos por debajo de lo esperado impulsaron una rápida recuperación desde niveles próximos a los 4.000 dólares, llevando al oro por encima de los 4.100 dólares y alcanzando brevemente un máximo intradía de 4.166 dólares. Sin embargo, el movimiento se revirtió posteriormente, después de que nuevos acontecimientos en Oriente Medio impulsaran los precios del petróleo y llevaran a los mercados a reconsiderar sus perspectivas sobre la inflación y los tipos de interés. El oro volvió a caer por debajo de los 4.100 dólares, nivel que los alcistas intentan recuperar de nuevo.

En términos generales, el rango de 4.000-4.200 dólares continúa intacto. Actualmente, el mercado muestra una mayor inclinación hacia la operativa dentro del rango que hacia el seguimiento de una tendencia. Una consolidación sostenida por encima de los 4.100 dólares volvería a poner el foco en el máximo de la semana pasada, situado en 4.166 dólares, y posteriormente en la parte superior del rango, en torno a los 4.200 dólares. Por el contrario, una nueva caída por debajo de los 4.100 dólares devolvería la atención al nivel psicológico de soporte de los 4.000 dólares.
Por ahora, la configuración técnica se mantiene neutral. Para que se produzca una ruptura direccional clara será necesario un catalizador fundamental, y esta semana presenta varios candidatos.
El pasado viernes, el ejército estadounidense anunció que no llevaría a cabo nuevos ataques contra Irán por primera vez en dos semanas, mientras ambas partes entraban en lo que, en la práctica, supone una pausa de facto en las hostilidades. Los mediadores regionales están trabajando activamente para reanudar las negociaciones formales, y la mejora del sentimiento ya se ha dejado notar en los mercados.
Los precios del petróleo reaccionaron rápidamente, con el crudo Brent alejándose de forma notable del nivel de los 100 dólares. Este retroceso redujo el temor a un repunte de la inflación impulsado por la energía y moderó la dinámica de "petróleo al alza → mayores expectativas de inflación → aumentan las apuestas por subidas de tipos → presión sobre el oro", que había dominado la lógica del mercado durante las últimas semanas, dando así cierto margen de recuperación al oro.
Dicho esto, los traders deberían mantener la cautela. Durante los últimos meses, cada señal de alto el fuego ha terminado revirtiéndose rápidamente. Irán ha rechazado explícitamente la propuesta estadounidense transmitida por el primer ministro iraquí, afirmando que no aceptará ningún acuerdo temporal que deje sin resolver la cuestión del control del estrecho de Ormuz. La posibilidad de que las negociaciones logren un avance real sigue siendo la principal incógnita geopolítica de la semana.
Hace dos semanas, se esperaba ampliamente que la reunión del FOMC de julio pasara prácticamente desapercibida, con un mantenimiento de los tipos y pocas sorpresas. Sin embargo, esta percepción ha cambiado. Las probabilidades descontadas por el mercado de una subida de 25 puntos básicos han aumentado rápidamente hasta situarse alrededor del 34%, casi triplicándose desde el 12,8% registrado hace apenas una semana. Una reunión que inicialmente parecía rutinaria se está convirtiendo rápidamente en el evento de riesgo más importante para el oro a corto plazo.
La decisión sobre los tipos de interés se conocerá el miércoles a las 14:00 ET, seguida de la rueda de prensa de Warsh. Será su primera aparición pública desde que abandonó la política de forward guidance, en un momento en el que el mercado ha reabierto el debate sobre posibles subidas de tipos. Los inversores seguirán muy de cerca cómo Warsh consigue transmitir la dirección de la Fed sin comprometerse con una decisión concreta de política monetaria, algo que podría actuar como un importante catalizador para el oro.
Conviene tener presentes tres posibles escenarios:
El oro se encuentra en un momento decisivo, a la espera del próximo gran catalizador que provoque una revisión de las expectativas del mercado. La resistencia técnica cercana a los 4.200 dólares y el aumento de las expectativas de subidas de tipos limitan el potencial alcista, mientras que las compras constantes de los bancos centrales y la demanda física alrededor de los 4.000 dólares proporcionan un suelo al precio, haciendo poco probable una fuerte ruptura bajista a corto plazo. Salvo que se produzca una sorpresa significativa por parte de la Fed o en el frente geopolítico, lo más probable es que el oro continúe consolidándose.
Más allá de estos dos factores principales, los datos del PCE de junio en Estados Unidos, que se publicarán el viernes, y la actual temporada de resultados empresariales podrían generar volatilidad adicional a corto plazo.
Si el PCE se sitúa por encima de las expectativas, podría reavivar el temor a nuevas subidas de tipos y ejercer presión sobre el oro. Al mismo tiempo, si los resultados o las previsiones de las principales compañías hyperscale de servicios en la nube decepcionan y provocan una caída significativa de la renta variable, un proceso de desapalancamiento generalizado entre distintas clases de activos también podría ejercer presión sobre el oro a corto plazo.
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