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Durante la última semana, los precios del oro retrocedieron ligeramente, aunque en términos generales continúan dentro del rango de consolidación formado desde principios de abril. Las continuas oscilaciones derivadas de los titulares geopolíticos siguen siendo el principal motor de la volatilidad a corto plazo, dejando al precio muy condicionado por los acontecimientos y sin una tendencia direccional clara.
Esta semana, mientras los mercados siguen atentos a las negociaciones entre EE. UU. e Irán, la atención también se desplazará hacia varias reuniones de bancos centrales, incluida la Reserva Federal. Cualquier cambio marginal en el frente geopolítico o en el tono de la política monetaria podría actuar como catalizador clave para el próximo movimiento direccional del oro.
Desde la perspectiva de la estructura diaria de XAUUSD, el mercado sigue en fase de consolidación con posicionamiento en ambos sentidos, aunque el impulso a corto plazo se inclina ligeramente a la baja. La semana pasada, el oro puso fin a una racha de cuatro semanas consecutivas al alza, y esta semana ha ampliado la apertura con gap bajista, lo que indica que la presión vendedora aumenta gradualmente y que persisten riesgos bajistas en el corto plazo.
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Sin embargo, en términos de comportamiento real del precio, el mercado no ha mostrado una estructura bajista unidireccional. El gap bajista de apertura ha sido cubierto y el precio ha encontrado soporte repetidamente en la zona de los 4.660 dólares. Este nivel parece más una zona de equilibrio de repricing entre compradores y vendedores que un punto de ruptura estructural, ya que algunos participantes siguen viendo las correcciones como oportunidades tácticas de posicionamiento.
Dicho esto, si los 4.660 dólares se rompen con claridad en cierre diario, el sentimiento podría deteriorarse de forma más significativa y el impulso bajista probablemente se intensificaría. Los siguientes soportes clave se sitúan en 4.600 y 4.550 dólares.
Por el contrario, si el precio logra estabilizarse en este nivel y extender el rebote, las resistencias se ubican en 4.770, 4.800 y la zona de 4.850–4.900 dólares.
Durante el fin de semana, las esperadas conversaciones entre EE. UU. e Irán no avanzaron como se esperaba. Sin embargo, a comienzos de esta semana, la propuesta iraní de un marco en tres fases reactivó brevemente las expectativas de negociación, apoyando un ligero rebote del oro a corto plazo.
Actualmente, Irán sigue insistiendo en condiciones previas como el levantamiento de bloqueos portuarios, el cese de hostilidades y garantías de seguridad antes de avanzar hacia conversaciones sobre la gestión del estrecho de Ormuz y cuestiones nucleares. Mientras tanto, EE. UU. mantiene abierta la vía del diálogo y la “diplomacia telefónica”, pero no ha mostrado concesiones relevantes en los temas nucleares centrales.
Como resultado, pese a las fluctuaciones de sentimiento provocadas por titulares puntuales, las divergencias de fondo entre ambas partes siguen siendo claras y la probabilidad de un avance cercano en las negociaciones parece limitada.
En este contexto, los mercados continúan en una fase de reajustes repetidos impulsados por el flujo de noticias. El bloqueo geopolítico sigue apoyando en cierta medida las expectativas de inflación, mientras que las compras sostenidas de oro por parte de bancos centrales ofrecen soporte a medio plazo. Ante la ausencia de avances relevantes, es probable que el oro continúe moviéndose en rango.
En general, mientras no haya avances sustanciales en los conflictos geopolíticos, el oro seguirá cotizando dentro de un rango. Esta semana, la atención del mercado se concentra en dos temas clave: cambios marginales en la dinámica geopolítica y nuevas señales sobre la trayectoria de política monetaria de los principales bancos centrales. Ambos podrían actuar como motores importantes para la dirección del precio a corto plazo.
En el frente geopolítico, el escenario base del mercado sigue apuntando hacia una desescalada gradual de las tensiones. Desde el punto de vista político, bajo el marco de War Powers en EE. UU., existe la obligación de retirar tropas desplegadas en el exterior antes del 1 de mayo, lo que en cierta medida refuerza las expectativas de relajación del conflicto.
Si las negociaciones derivan en acuerdos más concretos —por ejemplo, garantizando un acceso más estable y sostenido a través del estrecho de Ormuz, o incluso una hoja de ruta más clara hacia la paz— la moderación de las expectativas de inflación podría ofrecer un entorno favorable para el oro.
No obstante, persisten riesgos extremos. Si estos riesgos se materializan y las tensiones geopolíticas se intensifican inesperadamente, cuestiones como la seguridad de la navegación en el estrecho de Bab el-Mandeb o la protección de cables submarinos en el estrecho de Ormuz pasarían a ser variables clave para los traders.
En ese escenario, interrupciones en las cadenas de suministro energético junto con amenazas potenciales a la infraestructura digital de comunicaciones podrían amplificar significativamente la volatilidad del oro.
El otro foco clave esta semana será la serie de reuniones de bancos centrales. Aunque el mercado espera en líneas generales que los tipos permanezcan sin cambios, el factor determinante será la orientación futura sobre la trayectoria de los tipos.
En el caso de la Fed, los actuales datos de inflación y ventas minoristas siguen respaldando una postura de esperar y ver. Si Powell transmite un mensaje más restrictivo —subrayando la persistencia de la inflación, retrasando las expectativas de recortes más allá de septiembre y reforzando una postura de tipos altos durante más tiempo— el oro podría sufrir presión a corto plazo.
Por el contrario, un tono más dovish que reconozca riesgos de desaceleración económica podría reactivar flujos hacia activos refugio y apoyar los precios del oro. Una postura neutral probablemente mantendría al metal dentro de su rango actual.
Mientras tanto, el mercado también comienza a descontar gradualmente las trayectorias de subidas de tipos del Banco Central Europeo y del Banco de Japón. Si estas instituciones ofrecen señales más claras de endurecimiento en comparación con la Fed, ello podría presionar al dólar y proporcionar apoyo indirecto al oro.
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