
Las nóminas no agrícolas (NFP) de junio sorprendieron a la baja y cambiaron el tono del mercado en cuestión de horas. El dato de empleo en EE.UU. mostró una creación de apenas 57 mil puestos, muy por debajo de lo esperado, además de revisiones negativas en los meses previos. La lectura inmediata reduce la presión sobre la Reserva Federal para actuar con urgencia y deja al dólar débil frente a la mayoría de sus pares, mientras el oro capta parte de ese flujo defensivo.
La tasa de desempleo bajó a 4,2%, pero esa mejora conviene tomarla con cautela: vino acompañada de una caída en la participación laboral a 61,5%, lo que apunta a una pérdida de dinamismo más que a una economía recalentada. La magnitud de la sorpresa negativa en los resultados NFP es lo que terminó moviendo las expectativas de tasas y, por extensión, el resto de los activos sensibles a la política monetaria.

El mercado reaccionó de inmediato tras conocerse el dato: la probabilidad implícita de un alza de tasas de la Fed en julio cayó a menos de 20%, mientras que la de septiembre retrocedió a cerca de 46,6%. La narrativa se desplaza así desde una Fed que debe responder a una economía fuerte, hacia una Fed que puede esperar más evidencia antes de apretar nuevamente.

Aun así, el sesgo restrictivo no desaparece por completo: los salarios siguen creciendo a 3,5% anual y la inflación continúa siendo un punto de atención, por lo que el mercado todavía internaliza un alza de tasas hacia diciembre de 2026.

El ajuste en las expectativas de tasas erosionó parte del soporte que venía sosteniendo al dólar, en lo que se interpreta más como un reacomodo del diferencial de política monetaria que como una venta mecánica de la divisa. Cuando el mercado percibe menos urgencia de la Reserva Federal, disminuye el atractivo de mantener posiciones largas en dólar frente a monedas de bajo carry o frente a aquellas donde el posicionamiento estaba muy extendido.
En ese contexto, el EUR/USD se beneficia principalmente por el canal dólar, más que por una mejora en los fundamentos de la Eurozona; el movimiento luce más como una corrección de los diferenciales de tasas de interés que como una señal de renovado optimismo europeo. El yen japonés, por su parte, amplificó su reacción en USD/JPY porque el mercado ya se encontraba sensible a la posibilidad de intervención japonesa.

La combinación de un dólar más débil, menor presión sobre las tasas reales y menor probabilidad de una Fed agresiva favoreció directamente al oro. Un dato laboral débil reduce el costo de oportunidad de mantener un activo que no devenga intereses, mientras que la depreciación del dólar mejora la demanda internacional por metales preciosos. Así, el precio del oro se mantiene respaldado en la medida en que las tasas reales y el dólar no logren recuperar tracción.

Los resultados NFP de junio dejan un mercado tácticamente favorable para los activos sensibles a tasas: menor presión sobre la Reserva Federal, un dólar débil, apoyo para el euro vía diferencial de tipos de interés, impulso adicional para el yen por posicionamiento e intervención, y un sesgo constructivo para el oro mientras las tasas reales no recuperen terreno.
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