
Durante la semana, los mercados debieron digerir una serie de noticias provenientes tanto del frente político como macroeconómico. En el ámbito geopolítico, la captura de Nicolás Maduro por fuerzas militares estadounidenses representó uno de los episodios más disruptivos para América Latina en décadas recientes. Este evento no solo elevó la incertidumbre regional, sino que también comenzó a generar interrogantes sobre posibles consecuencias financieras que trascienden el caso venezolano.
Por el momento, se pueden identificar tres escenarios potenciales para la resolución de la situación en Venezuela. El primero, y posiblemente el más favorable para los mercados, contempla que la intervención estadounidense abra una ventana, no exenta de fricciones, hacia un proceso de normalización institucional, reconstrucción económica y, eventualmente, elecciones presidenciales.
Un segundo escenario, menos optimista pero quizá más plausible, se alinea con una lógica más transaccional de la política exterior estadounidense, donde se priorizaría una rápida reactivación de la industria petrolera y la atracción de inversión extranjera, aun cuando el proceso democrático quede postergado o diluido. Finalmente, el escenario más adverso, y que por ahora parece menos probable, considera la posibilidad de disputas internas por el poder, una parálisis política prolongada y una administración estadounidense reticente a comprometer recursos suficientes para garantizar estabilidad de largo plazo.
En cuanto al flujo de datos económicos en Estados Unidos, destacaron los indicadores de confianza tanto del sector servicios como del sector manufacturero, junto con el reporte de empleo correspondiente a diciembre. En conjunto, estas cifras continúan sugiriendo que la economía estadounidense, si bien muestra señales de moderación, aún no se encamina hacia un escenario de desaceleración abrupta.
En este contexto, el mercado sigue internalizando dos recortes de tasas de interés por parte de la Reserva Federal durante 2026. No obstante, la probabilidad de observar el primer recorte en la reunión de enero se mantiene extremadamente baja, a medida que los datos continúan respaldando un escenario de crecimiento resiliente.
Bajo este entorno de mayor incertidumbre geopolítica, combinado con expectativas de mayor liquidez futura por parte de la Fed, los mercados financieros continuaron registrando ganancias generalizadas. Incluso las bolsas latinoamericanas mostraron un desempeño sólido, sin verse afectadas de manera significativa por las noticias provenientes de Venezuela.
En el caso de los mercados accionarios estadounidenses, destacó una rotación desde las acciones de tecnología hacia otros sectores que operan con valorizaciones más bajas y que, a su vez, podrían verse beneficiados por la creciente adopción de soluciones basadas en inteligencia artificial.
Por el lado de la renta fija, la curva de rendimientos experimentó un aplanamiento. Si bien las cifras de nóminas no agrícolas se ubicaron por debajo de las expectativas, la tasa de desempleo cayó hasta 4,4%, lo que sugiere que, aunque la creación de empleo se está moderando, las compañías no estarían recurriendo a despidos significativos.
Este escenario, junto con un aumento en las expectativas de inflación de corto plazo en EE. UU., impulsó alzas de aproximadamente 5 puntos base en los tramos cortos de la curva, a medida que el mercado comenzó a postergar la posibilidad del primer recorte de tasas por parte de la Fed. En el mercado cambiario, pese a la fortaleza del dólar estadounidense, las monedas latinoamericanas registraron una apreciación, apoyadas en gran medida por el repunte de las materias primas durante la semana.
El yen japonés mantiene una tendencia alcista cuya fortaleza continúa intacta, tal como lo sugieren las medias móviles de 10 y 21 días. Las recientes noticias asociadas a la decisión de la primera ministra, Sanae Rakaichi, de convocar elecciones parlamentarias anticipadas reforzaron este sesgo positivo. El precio opera actualmente cerca de una resistencia relevante en torno a los JPY 158, mientras que el RSI continúa señalando un momentum favorable.

El precio del cobre mantiene una estructura técnica alcista. La media móvil de 50 días conserva una pendiente positiva, mientras que las medias móviles exponenciales de 10 y 21 días continúan confirmando la fortaleza de la tendencia. El precio opera cerca de una resistencia clave en torno a los USD 5,9; una ruptura sostenida de este nivel podría habilitar un movimiento hacia la zona de los USD 6,0.

En línea con la fortaleza observada en el cobre, el peso chileno mostró una apreciación durante la semana, cerrando levemente por debajo de los CLP 895. La tendencia sigue siendo bajista para el par, tal como lo sugieren la media móvil de 50 días y las medias móviles exponenciales de 10 y 21 días, reforzando un escenario favorable para la moneda local en el corto plazo.


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