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Ese mismo día, las acciones de IBM cayeron más del 13% en una sola sesión, marcando su mayor descenso diario en casi 25 años. El detonante inmediato fue el lanzamiento de Claude Code por parte de Anthropic, una herramienta que afirma automatizar las etapas más complejas y que más tiempo consumen en la modernización de sistemas COBOL, el análisis y la refactorización de código, lo que podría reducir la carga de trabajo de los proyectos tradicionales de consultoría y migración de sistemas.

Para IBM, los servicios ligados a sistemas heredados han proporcionado durante mucho tiempo un flujo de caja estable. Si la demanda de ingenieros COBOL disminuye y el “trabajo manual” es sustituido por la eficiencia de la IA, la sostenibilidad del ecosistema y del modelo de beneficios de IBM se ha convertido en un punto clave de atención para el mercado.
El impacto más amplio se extendió por el sector tecnológico estadounidense, con debilidad generalizada en acciones de software, consultoría y ciberseguridad, y con los principales índices cerrando a la baja. Los traders se preguntan ahora si esta venta masiva simplemente está incorporando riesgos potenciales o si se trata de una sobrerreacción impulsada por el sentimiento del mercado. De forma más amplia, ¿marca esto un giro en la narrativa de “comprar IA”?
Desde una perspectiva fundamental, la rentabilidad de IBM no depende exclusivamente del mantenimiento y la actualización de sistemas COBOL, pero su ecosistema de mainframes y los servicios de sistemas a nivel empresarial siguen siendo motores clave de beneficios. Claude Code podría comprimir el poder de fijación de precios de estos servicios y de su modelo de ingresos basado en mano de obra, lo que explica en gran medida la venta a corto plazo.
Más relevante aún es la expansión de la narrativa de que “la IA está alterando los modelos de negocio tradicionales”. En los últimos dos años, el mercado ha visto la IA principalmente como un motor de crecimiento, mejorando la eficiencia, creando demanda y elevando las valoraciones. Esta vez, sin embargo, los traders contemplan otra posibilidad: si la IA mejora la eficiencia pero al mismo tiempo erosiona el poder de fijación de precios de los servicios, ¿podrían los márgenes de beneficio de empresas tecnológicas y de consultoría tradicionales, como Accenture y Cognizant, enfrentarse a una reevaluación estructural?
Si el mercado empieza a aceptar esta lógica, la presión podría extenderse a sectores tecnológicos más amplios y a los índices bursátiles estadounidenses. Por ahora, sin embargo, parece más un reajuste localizado del riesgo que un desapalancamiento sistémico.
IBM registró un fuerte aumento del volumen de negociación y un repunte de la volatilidad en un corto periodo, impulsado por actividad concentrada de ventas en corto. Esta caída parece estar más relacionada con el evento y el sentimiento del mercado que con un desafío fundamental a la narrativa de “comprar IA”.
Por un lado, el negocio de IBM sigue siendo sólido. Su informe de resultados del cuarto trimestre de 2025, publicado en enero, mostró ingresos y beneficios por encima de lo esperado, con pedidos de IA generativa que superaron los 12.500 millones de dólares y una demanda aún fuerte de mainframes de nueva generación.
Por otro lado, suele existir un desfase entre avances tecnológicos como Claude Code y su adopción comercial. Los sistemas centrales operados por grandes bancos, organismos públicos y aseguradoras requieren altos niveles de seguridad, estabilidad y cumplimiento normativo. Incluso si la IA puede reescribir código, es poco probable que las empresas migren de forma inmediata y completa.
En otras palabras, la reacción de la acción está descontando posibles ajustes en el modelo de beneficios más que un colapso real del flujo de caja. El mercado está equiparando “ganancias de eficiencia” con “compresión de márgenes” a un nivel impulsado por el sentimiento. Esta lógica no carece totalmente de fundamento, pero pasa por alto importantes realidades comerciales intermedias.
Además, IBM no es un espectador pasivo. La compañía ya ha invertido en plataformas de IA empresarial y soluciones de nube híbrida, como Watsonx. Si la IA acelera la modernización de sistemas empresariales, IBM podría beneficiarse en lugar de verse únicamente amenazada. El sentimiento de corto plazo aún no ha incorporado plenamente este potencial bidireccional.
En esencia, la fuerte caída de IBM refleja un posible rediseño de la distribución futura de beneficios. El mercado está pasando de una integración indiscriminada de la IA a una evaluación más matizada, distinguiendo qué empresas se beneficiarán realmente y cuáles podrían enfrentar presión.
Para los traders, la volatilidad a corto plazo puede ofrecer oportunidades tácticas. Si se confirma que la venta está impulsada por el sentimiento y que los fundamentales no se han deteriorado de forma material, podrían considerarse estrategias de rebote o swing trading.
No obstante, las posiciones deben gestionarse con cautela, ya que cualquier revisión a la baja de las expectativas de beneficios podría acelerar la compresión de valoraciones. La publicación de resultados de NVIDIA tras el cierre del mercado el 25 de febrero también será una variable clave para estabilizar el sentimiento.
A medio y largo plazo, que IBM enfrente una presión sostenida por ventas en corto dependerá de dos factores.
Externamente, habrá que observar la tasa real de adopción de Claude Code entre clientes empresariales y si firmas de consultoría optan por la cooperación o la resistencia.
Internamente, será clave vigilar los próximos resultados de IBM en busca de señales de desaceleración en el crecimiento de pedidos o presión sobre los márgenes, así como si la empresa acelera el despliegue de su propio asistente de codificación con IA o adopta contramedidas específicas.
Si IBM mantiene un desempeño sólido en los próximos trimestres y la adopción de Claude Code sigue siendo limitada, esta caída podría terminar considerándose una sobrerreacción, con margen para una recuperación adicional del precio de la acción.
Por el contrario, si la dirección de IBM reconoce que las herramientas de IA están remodelando las estructuras de precios, se trataría de un cambio desde un choque impulsado por el sentimiento hacia un verdadero punto de inflexión en la lógica fundamental de beneficios.
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