
Los recientes reportes corporativos de Meta, Microsoft y Tesla entregan una señal clara sobre cómo los inversionistas están evaluando la fase actual del denominado trade de la inteligencia artificial de cara a 2026. Si bien persiste la disposición a tolerar planes de inversión intensivos en capital, esa tolerancia ya no es incondicional y depende cada vez más de que el negocio principal muestre una aceleración visible en ingresos.
El mercado exige además una narrativa creíble respecto de cómo ese gasto se transformará, en un horizonte razonable, en flujos de caja sostenibles. La atención se ha desplazado desde la magnitud de la inversión hacia la calidad de la ejecución y la disciplina financiera.
Meta fue la compañía que mejor logró cumplir con este nuevo umbral de exigencia. El grupo combinó un trimestre especialmente sólido en su negocio publicitario, con un crecimiento de ingresos cercano al 24% interanual, junto con perspectivas para el primer trimestre de 2026 claramente por encima de las expectativas del mercado.
En paralelo, la compañía elevó de forma agresiva su proyección de gasto de capital para 2026, reflejando una apuesta decidida por infraestructura y modelos propios de inteligencia artificial. La reacción del mercado fue clara: pese a la magnitud de la inversión anunciada, la acción subió cerca de un 10% tras el cierre, en la medida en que los inversionistas interpretaron que el negocio publicitario mantiene la solidez suficiente para financiar el esfuerzo en IA sin erosionar de forma inmediata la rentabilidad.

mostrando la reacción del precio tras resultados, el gap alcista y la ruptura de medias móviles clave.
Desde una perspectiva técnica, la acción de Meta cerró en US$723,45 con un avance de 8,18%, acompañada de un gap alcista que confirma el impacto de los resultados como catalizador. El precio superó con fuerza las medias móviles EMA 10, EMA 21 y SMA 50, consolidando una estructura de tendencia alcista en distintos horizontes temporales.
El RSI se ubica en 71,52, entrando en zona de sobrecompra. Esto refleja fortaleza compradora, aunque también introduce el riesgo de una pausa o corrección técnica de corto plazo. Los niveles a monitorear incluyen un soporte potencial entre US$700 y US$710, y una resistencia inmediata cerca de US$744.
Microsoft dejó en evidencia que en esta etapa del ciclo ya no basta con superar expectativas si la atención del mercado se desplaza hacia la rentabilidad efectiva de la inversión en inteligencia artificial. La compañía registró un nuevo récord de gasto en infraestructura de IA, con un capex de US$37.500 millones en el período octubre–diciembre, mientras que el crecimiento del negocio cloud mostró señales incipientes de moderación.
Pese a que ingresos y utilidades superaron estimaciones, la acción reaccionó con caídas en torno al 6%–7% en el after-market. El foco del mercado estuvo en la presión potencial sobre márgenes, especialmente tras las advertencias sobre mayores costos, en particular en memoria, que podrían seguir afectando la rentabilidad del negocio cloud.

Desde el punto de vista técnico, la acción sufrió una caída cercana al 11%, con un gap bajista significativo que refleja un deterioro abrupto del sentimiento del mercado. El precio perforó las medias móviles EMA 10, EMA 21 y SMA 50, invalidando la recuperación previa.
El RSI se sitúa en 31,69, cerca de la zona de sobreventa, lo que abre la posibilidad de un rebote técnico de corto plazo. Sin embargo, la estructura general sigue siendo bajista, con soportes relevantes en torno a los US$400 y luego en la zona de US$380.
El caso de Tesla responde a una lógica distinta, más centrada en su giro estratégico de largo plazo. La compañía reforzó su narrativa como plataforma de autonomía, robótica e inteligencia artificial, anunciando una inversión de US$2.000 millones en xAI y reiterando que la producción del Cybercab comenzaría este año.
No obstante, el negocio automotriz continúa bajo presión. Los ingresos cayeron cerca de un 3%, marcando el primer descenso anual de la compañía, en un contexto de fuerte competencia y elevada sensibilidad a precios.

Desde una perspectiva técnica, la acción perforó las medias móviles EMA 10, EMA 21 y SMA 50, confirmando un sesgo bajista de corto plazo. El cruce descendente de la EMA 10 refuerza la pérdida de momentum.
El RSI se ubica en 41,42, reflejando debilidad sin entrar aún en sobreventa. El soporte clave se encuentra en la zona de US$420–US$410, con riesgo de extensión hacia US$400 o incluso US$390 en caso de ruptura.
En conjunto, los resultados de Meta, Microsoft y Tesla confirman que el mercado no ha abandonado la narrativa de la inteligencia artificial, pero sí ha entrado en una fase mucho más exigente. La tolerancia al gasto masivo en IA ahora está condicionada a la capacidad de demostrar crecimiento visible, monetización creíble y disciplina financiera.
De cara a 2026, el mercado parece avanzar hacia un enfoque más selectivo. La inteligencia artificial sigue siendo un eje estructural de crecimiento, pero la diferencia entre compañías premiadas y castigadas dependerá de qué tan convincente sea el puente entre inversión y generación futura de valor.
Pepperstone no representa que el material proporcionado aquí sea exacto, actual o completo y por lo tanto no debe ser considerado como tal. La información aquí proporcionada, ya sea por un tercero o no, no debe interpretarse como una recomendación, una oferta de compra o venta, la solicitud de una oferta de compra o venta de cualquier valor, producto o instrumento financiero o la recomendación de participar en una estrategia de trading en particular. Recomendamos que todos los lectores de este contenido se informen de forma independiente. La reproducción o redistribución de esta información no está permitida sin la aprobación de Pepperstone.