
La elevada volatilidad en la política económica y comercial de la administración Trump ha llevado a los inversionistas a cuestionar la estabilidad institucional de Estados Unidos. Episodios recientes de tensión geopolítica, como el conflicto con Europa en torno al control de Groenlandia, han contribuido a una percepción de mayor riesgo institucional asociado a los activos estadounidenses. Este escenario ha incentivado una rotación de portafolios fuera de EE.UU. hacia otras regiones.
Como resultado, los mercados emergentes han captado flujos relevantes, con un impacto particularmente positivo en las divisas latinoamericanas. En lo que va de 2026, estas monedas acumulan una apreciación cercana al 3%, con un avance aproximado de 1,4% en los últimos cinco días, mientras que el dólar estadounidense registra una depreciación cercana al 1,0%.

Más allá del componente institucional, existen factores macroeconómicos que han respaldado el desempeño del mercado cambiario latinoamericano. Si bien la actividad económica en Estados Unidos se ha mantenido resiliente, comienzan a observarse señales de moderación. En paralelo, el mundo emergente ha mostrado una mejora gradual en su dinámica de crecimiento.
La ampliación de estos diferenciales de crecimiento guarda una relación estrecha con la evolución del dólar estadounidense, que en el contexto actual enfrenta presiones estructurales hacia la depreciación. Este entorno ha contribuido a reforzar el desempeño de las monedas emergentes y, en particular, de las latinoamericanas.

Otro factor clave que ha respaldado la apreciación de las monedas de la región es el atractivo del carry trade, considerando no solo los niveles de tasas de interés, sino también la volatilidad. Las tasas en América Latina se mantienen en niveles elevados, mientras que la volatilidad ha permanecido acotada, lo que mejora el retorno ajustado por riesgo.
Esta situación contrasta con otras divisas relevantes, como el euro o el yen japonés, donde el carry puede resultar incluso negativo, reforzando el atractivo relativo del FX Latam dentro del universo emergente.

El buen desempeño de las monedas latinoamericanas también ha contado con el respaldo de los mercados de materias primas. Los precios elevados de los metales industriales, en particular del cobre, junto con la estabilidad que ha mostrado el precio del petróleo desde fines del año pasado, han contribuido a fortalecer las divisas de la región, dada la importancia de estos productos en sus balanzas externas.
Este vínculo entre commodities y monedas ha reforzado el sesgo positivo para el FX Latam, especialmente en un contexto de flujos globales más favorables hacia mercados emergentes.

De cara a los próximos meses, el desempeño de las monedas latinoamericanas debería seguir respaldado por una combinación de salida de flujos desde Estados Unidos hacia activos alternativos, elevados niveles de carry trade ajustados por volatilidad, diferenciales de crecimiento favorables y precios de materias primas en niveles elevados. Adicionalmente, un eventual giro del ciclo político regional hacia gobiernos más pro mercado podría reforzar este sesgo. En este contexto, el FX Latam se mantiene como una alternativa atractiva dentro del universo de monedas emergentes durante 2026.
Pepperstone no representa que el material proporcionado aquí sea exacto, actual o completo y por lo tanto no debe ser considerado como tal. La información aquí proporcionada, ya sea por un tercero o no, no debe interpretarse como una recomendación, una oferta de compra o venta, la solicitud de una oferta de compra o venta de cualquier valor, producto o instrumento financiero o la recomendación de participar en una estrategia de trading en particular. Recomendamos que todos los lectores de este contenido se informen de forma independiente. La reproducción o redistribución de esta información no está permitida sin la aprobación de Pepperstone.