
El movimiento reciente del euro frente al dólar no responde a factores idiosincráticos de la zona euro, sino a una dinámica más amplia del mercado cambiario global. A comienzos de 2026, los inversionistas comenzaron a cuestionar la idea de que la política económica estadounidense sería estructuralmente favorable para el dólar, en un contexto de mayor incertidumbre institucional y política.
La sensibilidad del mercado a la retórica comercial y a las fricciones geopolíticas ha erosionado la percepción del dólar como refugio por defecto. Este cambio en el marco de referencia ha favorecido un proceso de diversificación que se refleja en la apreciación del EUR/USD, incluso sin sorpresas positivas relevantes desde Europa.
Las señales macroeconómicas provenientes de Estados Unidos han reforzado este escenario. La fuerte caída de la confianza del consumidor en enero, a mínimos no observados desde 2014, sugiere una moderación de la demanda interna y un impacto creciente de la incertidumbre política y comercial sobre el sentimiento de los hogares.
Desde una perspectiva cambiaria, este tipo de sorpresas tiende a comprimir la ventaja relativa de tasas de EE.UU., o al menos a ponerle un techo. Cuando este proceso no es acompañado por un deterioro simultáneo en Europa, suele operar como un viento en contra para el dólar y como soporte para el precio del euro.

En paralelo, la información proveniente de la zona euro no ha forzado una internalización inmediata de un escenario de recortes agresivos por parte del Banco Central Europeo. Los últimos indicadores de actividad y encuestas empresariales siguen apuntando a una expansión modesta, lo que permite al BCE mantener una postura paciente, especialmente con la inflación más cerca del objetivo. Esta diferencia de narrativa frente a la Reserva Federal resulta clave para entender el soporte estructural actual del EUR/USD.
El euro también se encuentra bien posicionado para beneficiarse de una fase más amplia de debilidad del dólar, en la medida en que la preferencia implícita de las autoridades estadounidenses por una moneda más débil comienza a reflejarse en el complejo de divisas global.
Si bien algunos inversionistas apalancados han reducido posiciones largas en euro tras acumular apuestas alcistas significativas desde fines del año pasado, este ajuste podría no ser sostenible si los flujos más estructurales continúan favoreciendo la diversificación fuera del USD.

La combinación de un posicionamiento menos extendido con un tipo de cambio que se mantiene firme sugiere que el movimiento del euro sobre dólares no depende exclusivamente de flujos tácticos, sino que también incorpora una lectura más estructural del entorno macro y político.
Los factores comerciales y geopolíticos también han sido relevantes para el tono del mercado. El anuncio de un acuerdo comercial de gran escala entre la Unión Europea e India aporta un respaldo marginal al sentimiento europeo, especialmente en un contexto en el que las amenazas arancelarias desde EE.UU. siguen siendo una variable recurrente.
Al mismo tiempo, las tensiones en la relación transatlántica y el cuestionamiento a la estabilidad de los marcos tradicionales de cooperación refuerzan la disposición del mercado a reevaluar el estatus del dólar como activo refugio incuestionable, lo que opera como un factor relativamente favorable para el EUR/USD.
Desde una perspectiva técnica, el EUR/USD superó la resistencia clave en 1,1946, confirmando una ruptura alcista respaldada por un impulso positivo y una alineación favorable de promedios móviles (EMA 10 > EMA 21 > SMA 50). El precio se sitúa actualmente en torno a 1,1973, con la siguiente zona de resistencia entre 1,2000 y 1,2050. Si el movimiento se extiende, el objetivo a medio plazo se ubica cerca de 1,2150.
El soporte inmediato se localiza en 1,1946, seguido por 1,1813 y 1,1724 en caso de un retroceso más profundo.

El RSI está sobrecomprado en 74,75, lo que indica un sobrecalentamiento a corto plazo y una posible consolidación o reversión a la media. Los riesgos incluyen una nueva prueba fallida de 1,1946 (trampa alcista) y cambios macroeconómicos que afecten al USD o al EUR. Mientras el precio se mantenga por encima de 1,1946, la tendencia seguirá siendo alcista. Hay que estar atentos a una nueva prueba limpia y rebote como confirmación. Una ruptura por debajo de 1,1813 debilitaría las perspectivas.
Mirando hacia adelante, estos factores podrían persistir si el mercado continúa incorporando una mayor prima de riesgo asociada a la política estadounidense y si los datos macro en EE.UU. siguen mostrando señales de enfriamiento, manteniendo a la Fed en una postura expansiva. Sin embargo, el equilibrio sigue siendo frágil y bidireccional. Una estabilización en el frente político y comercial de EE.UU., una mejora en los datos de actividad o un mensaje menos expansivo por parte de la Fed podrían devolverle soporte al dólar.
Pepperstone no representa que el material proporcionado aquí sea exacto, actual o completo y por lo tanto no debe ser considerado como tal. La información aquí proporcionada, ya sea por un tercero o no, no debe interpretarse como una recomendación, una oferta de compra o venta, la solicitud de una oferta de compra o venta de cualquier valor, producto o instrumento financiero o la recomendación de participar en una estrategia de trading en particular. Recomendamos que todos los lectores de este contenido se informen de forma independiente. La reproducción o redistribución de esta información no está permitida sin la aprobación de Pepperstone.