
Wall Street comenzó la semana en modo risk-off, con un tono de mayor cautela a medida que los inversores se preparan para dos pruebas críticas de los pilares que han sostenido el mercado alcista en 2025: la narrativa de inteligencia artificial y las expectativas de nuevos recortes de tasas por parte de la Reserva Federal. Las bolsas globales —junto con las criptomonedas— se replegaron mientras los inversionistas se posicionan para los resultados de Nvidia este miércoles y para el reporte de empleo en EE.UU de septiembre, que finalmente se publicará el jueves tras semanas de retraso por el prolongado cierre del gobierno de dicho país. Así, la combinación de una mega-cap tecnológica clave y el primer dato “limpio” del mercado laboral en más de un mes será determinante para el tono que tomarán los mercados en lo que resta del año.
La presión se sintió con fuerza en la renta variable estadounidense. El S&P 500 perforó su promedio móvil de 50 días —un nivel técnico considerado por muchos como una puerta de entrada hacia caídas adicionales— y la debilidad estuvo concentrada en el corazón del complejo de inteligencia artificial. De esta forma, los inversionistas siguieron reduciendo el riesgo ante valoraciones tecnológicas elevadas y señales de enfriamiento en el empleo, por lo que Nvidia se convierte en el epicentro de esta tensión con el mercado de opciones descontando un movimiento implícito de alrededor de 6,5% en cualquier dirección tras sus resultados, uno de los mayores swings esperados en el último año.
Más allá de los movimientos diarios, subyace un debate mayor sobre si el boom de IA ha transitado hacia una burbuja y, de ser así, cuán cerca podría estar de estallar. Análisis recientes sugieren que hablar de un colapso inminente podría ser exagerado, argumentando que los cuellos de botella en chips y capacidad de infraestructura reflejan demanda real más que pura especulación. Sin embargo, las valoraciones de la renta variable estadounidense se encuentran en niveles históricamente asociados a correcciones “desordenadas”, y que la enorme concentración del mercado —con las siete magnificas representando más del 30% del S&P 500— amplifica cualquier decepción en nombres emblemáticos como Nvidia. En otras palabras: la pregunta central esta semana no es simplemente si Nvidia “supera” expectativas, sino si sus cifras son lo suficientemente sólidas como para contener el aumento —todavía moderado pero creciente— del escepticismo sobre la capacidad de la IA para generar utilidades que justifiquen las inversiones masivas en capex.
Por su parte, Amazon volvió al mercado de bonos en dólares —por primera vez en tres años— para levantar alrededor de USD 15.000 millones, evidenciando cómo las grandes tecnológicas están pasando de un modelo financiado principalmente con caja a uno con mayor uso de deuda para competir en la carrera de la IA. De hecho, las emisiones de deuda corporativa vinculadas directa o indirectamente a infraestructura de IA superan los USD 200.000 millones en 2025, mientras Alphabet, Meta y Oracle han colocado tramos de gran tamaño para financiar centros de datos y compras de chips. A raiz de lo anterior, se percibe un tono más cauto ya que los inversionistas están exigiendo mayores concesiones incluso a emisores de alta calidad, y el volumen de emisiones podría limitar el estrechamiento adicional de spreads observado durante el año. Para muchos, la interacción entre inversión en IA, oferta de crédito corporativo y spreads de crédito será uno de los canales clave para monitorear las condiciones financieras.
En el frente macro, la Fed es el otro pilar bajo escrutinio. Uno de sus consejeros, Philip Jefferson, advirtió que los riesgos se han desplazado hacia el mercado laboral —ahora más vulnerable—, incluso cuando la inflación ha dejado de descender con la velocidad observada a comienzos de año. Insistió en que el banco central debe avanzar “con cautela” respecto a cualquier recorte adicional. Sus comentarios llegan justo antes del informe laboral de septiembre —finalmente liberado tras el cierre del gobierno—, que podría confirmar o desmentir la narrativa emergente de una desaceleración gradual y persistente del empleo. En bonos, el rendimiento del Treasury a 10 años cayó ligeramente hacia la zona baja del 4%, reflejo de compras tácticas ante la posibilidad de un dato laboral más débil, aunque no faltan voces que advierten que déficits fiscales abultados y presiones inflacionarias aún presentes podrían limitar cualquier rally. El dólar, por su parte, se fortaleció frente a las principales divisas en un clásico movimiento de aversión al riesgo en vísperas de una semana cargada de datos y resultados corporativos.
Las materias primas navegaron entre la incertidumbre macro donde el oro permanece bajo presión por mayores tasas reales y un dólar más firme, mientras que el Bitcoin se desinfló al ritmo del retroceso generalizado de activos de mayor beta, recordando que su comportamiento sigue estrechamente ligado al sentimiento tecnológico cuando el panorama de tasas en EE. UU. está en movimiento.
En Latinoamérica, los factores locales amplificaron la dispersión. En Chile, los mercados reaccionaron de forma contundente a los resultados de la primera vuelta presidencial, que dejó un balotaje entre José Antonio Kast y Jeannette Jara. Con cerca de 70% de los votos sumados entre candidatos de derecha, Kast aparece como favorito, y los activos chilenos respondieron con un rally del IPSA y un peso más firme.
De cara al futuro, los elementos que explican los movimientos de hoy tienen espacio para seguir marcando tendencia. En IA, si bien un colapso tipo burbuja dot-com no es el escenario base, las valoraciones exigentes, la concentración extrema y una monetización aún incipiente sugieren que la volatilidad llegó para quedarse. En el ámbito macroeconómico, la combinación de datos atrasados que están por regresar, la cautela de la Fed y un dólar fortalecido promete otro ciclo de oscilaciones en activos sensibles a tasas, especialmente en emergentes. Y en Latinoamérica, la política seguirá siendo un impulsor diferenciador, siempre condicionado por el clima global dominado por la IA y la Reserva Federal.
En términos de cifras macroeconómicas la atención se centrará en las ordenes de bienes durables en EE.UU. correspondientes al mes de agosto al igual que el índice de confianza inmobiliaria norteamericano NAHB de noviembre. Asimismo, algunos consejeros de la Fed harán algunas declaraciones hacia el mediodía. No obstante, lo más relevante ocurrirá más adelante en la semana con las utilidades de Nvidia y el reporte de nóminas no agrícolas siendo los eventos más significativos.
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