
Las criptomonedas, y particularmente Bitcoin (BTC), continúan comportándose como activos de alto beta, altamente sensibles a cambios en las condiciones financieras globales. El actual entorno de tasas del Tesoro estadounidense elevadas y fortaleza del dólar configura un escenario históricamente adverso para activos de mayor riesgo.
El mercado mantiene una postura selectiva. Inversionistas globales esperan nuevas señales por parte de la Reserva Federal mientras evalúan la volatilidad reciente en renta variable estadounidense, especialmente en segmentos ligados al ciclo de inversión en inteligencia artificial. Este contexto ha favorecido recortes tácticos de exposición en activos dependientes de liquidez, incluyendo BTC y el universo cripto en general.
Además del componente macro, el mercado enfrenta una estructura que amplifica movimientos en lugar de suavizarlos. Desde el 10 de octubre, han salido aproximadamente US$8.5 mil millones desde los ETF spot listados en EE. UU., revirtiendo parcialmente el impulso inicial que estos vehículos generaron tras su lanzamiento.

El gráfico evidencia cómo la dinámica de entradas se ha transformado en una fase de salidas persistentes. Dado que los ETF spot fueron el principal canal de institucionalización del mercado cripto en 2024, esta reversión no solo reduce demanda estructural, sino que también impacta el posicionamiento táctico de gestores que ajustan exposición ante condiciones macro menos favorables.
La importancia de este flujo radica en que el precio bitcoin dólar ha mostrado creciente correlación con activos tradicionales estadounidenses. En las últimas sesiones, BTC replicó la debilidad inicial del sector tecnológico en EE. UU., pero no acompañó el rebote posterior, reflejando mayor cautela dentro del ecosistema.
El deterioro del sentimiento también contribuye a la presión actual.

El índice se mantiene en zona de “miedo extremo”, lo que confirma un entorno de baja convicción compradora. Históricamente, estos niveles dificultan la construcción de rebotes sostenidos, ya que la liquidez tiende a ser más limitada y la aversión al riesgo predomina en la toma de decisiones.
En paralelo, el mercado de derivados también muestra señales de enfriamiento.

El interés abierto en los futuros de CME se ha reducido en cerca de dos tercios desde los máximos de 2024, ubicándose alrededor de US$8 mil millones. Esta caída sugiere que el comprador marginal se ha ido disipando, reduciendo la capacidad del mercado para absorber presión vendedora.
Este retroceso coincide además con un descuento persistente del precio en Coinbase, lo que apunta a presión vendedora desde actores institucionales estadounidenses. En este contexto, el bitcoin valor continúa funcionando más como un barómetro adelantado de condiciones financieras que como un activo independiente.
Mientras el mercado perciba tasas reales elevadas, dólar firme y volatilidad en activos “growth”, el par BTC/USD tenderá a reaccionar principalmente a la dirección del apetito por riesgo global.
Desde la perspectiva técnica, Bitcoin cotiza cerca de 67,266 y mantiene una clara tendencia bajista. El precio se ubica por debajo de la EMA 10 (~68,900), la EMA 21 (~72,500) y la SMA 50 (~83,000), todas con pendiente negativa y alineadas de forma bajista. La ruptura del soporte clave en 84,040 confirmó debilidad estructural, convirtiendo ahora 76,989 y 72,807 en resistencias relevantes.

El gráfico técnico refleja una estructura descendente consistente, donde los promedios móviles actúan como techo dinámico. El RSI en 34 indica momentum negativo, mientras que el ADX en 56 confirma una tendencia fuerte, lo que sugiere que los repuntes tienden a ser correctivos mientras no se recupere con cierre sólido el nivel de 72,500.
El soporte inmediato se ubica en 67,100 y el nivel crítico en 62,000. Una ruptura de 67,000 podría abrir rápidamente la puerta hacia 62,000. Bajo este contexto técnico, la estrategia con mayor probabilidad sigue siendo favorecer posiciones cortas en rebotes fallidos bajo 72,000 o ante una ruptura clara por debajo de 67,000.
Mientras el precio se mantenga por debajo de 72,000–72,500, la estructura técnica seguirá favoreciendo movimientos correctivos dentro de una tendencia descendente predominante. Una ruptura clara por debajo de 67,000 aumentaría la probabilidad de extensión hacia el soporte crítico en 62,000, especialmente si el entorno macro continúa caracterizado por tasas reales elevadas y dólar firme.
Un rebote hacia la zona de 72,000–72,500 podría generar intentos de estabilización. Sin embargo, mientras no exista un cierre sólido sobre 72,500, dichos movimientos tenderían a interpretarse como correctivos dentro de la tendencia bajista dominante.
Si el precio logra sostenerse sobre el soporte inmediato en 67,100 sin ruptura decisiva, el BTC/USD podría transitar una fase de consolidación. No obstante, bajo el contexto actual de salidas desde ETF y reducción del open interest, este escenario requiere una estabilización clara en condiciones financieras globales.
El precio de Bitcoin continúa condicionado por un entorno macro restrictivo, salidas institucionales vía ETF y debilitamiento del posicionamiento en derivados. Mientras no se observe una caída sostenida en tasas reales y una estabilización de flujos hacia ETF, el BTC seguirá operando como proxy del apetito por riesgo global, manteniendo un sesgo técnico bajista predominante en el corto plazo.
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